jueves, 28 de abril de 2011

TIO CONEJO Y LAS ABARCAS DE CUERO

Conejo vivía en un rancho y salía a caminar por los cultivos a hacer daño, pero le tenía miedo a tigre por eso hizo unas abarcas grandes de cuero se las colocó para dejar pisadas grandes, cuando llegó al rancho las colgó en un clavo; tigre las vio se asombró mucho y dijo: ese hombre tiene que ser muy grande porque esas abarcas son grandísimas, había tomado un calabazo lleno de agua y unas bolsas llenas de estiércol de ganado y las había subido al salso y se puso a dormir, tigre se acercó a ver quién era . Cuando estaba allí escuchó los ronquidos y dijo ese hombre  tiene que ser gigante, oye como ronca, de pronto escuchó una voz arriba del salso que decía: voy a orinar, conejo tomó el calabazo y  abrió el chorro fuerte, luego, dijo voy a ensuciar y cogió bolsas de estiércol y abrió un hueco dejando caer desde arriba, el tigre al ver las plastas que caían salió huyendo atemorizado, como tenía algunas dudas, se escondió detrás de unos matorrales y le dijo a los animales que le avisaran cuando el sujeto llegara o saliera, mientras que los animales que estaban en el caballete del rancho  vieron todo lo que pasaba y empezaron a hacer toda clase de ruidos para alertar y asustar al conejo.  Pavo decía: a recoger las cápsulas, a recoger las cápsulas, el gallo decía la escopeta, la escopeta, y la paloma decía: aquí va, aquí va   y el conejo temiendo lo que le sucedería por hacerle la broma al tigre, se tiró del salso y patitas pa’que te tengo, salió por el monte corriendo.

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